Neoplatonismo judío de Avicebrón


Filósofo y poeta hispanojudío, Avicebrón influenció de gran manera en la Escolástica cristiana medieval, abarcando casi todas las ramas literarias con gran erudición. Su obra teológica La Fuente de la Vida fue la que tuvo mayor repercusión porque intentó adaptar las ideas del Neoplatonismo a la tradición teológica judía.


AVICEBRÓN


Avicebrón, cuyo nombre judío es Salomón ben Yehuda ibn Gabirol nació en la judería de Málaga en 1020, por eso se firmaba en algunos de sus poemas como malaqí. Su nombre en árabe era Abú Ayyub Sulaymán ibn Yahya ibn Jabirul.

Vivió un periodo de revueltas producidas tras la muerte de Almanzor y la caída del Califato de Córdoba. Siendo niño se trasladó junto a su padre a Zaragoza, donde recibió su educación. De salud enfermiza y sin recursos económicos, pudo dedicarse al estudio y a la creación literaria gracias a la protección que, entre 1036 y 1040, le ofreció su mecenas Yekutiel ben Isaac, maestro de Talmud y visir judío del Mundir II de Zaragoza, a quien dedicó buena parte de sus poemas. También utilizó la poesía como medio de expresión de su tristeza y melancolía causada por la muerte de sus padres, quedando huérfano tan joven. En la Corte zaragozana recibió la influencia intelectual de al-Himmar.

Tras la caía de la dinastía de los tuyibíes de Mundir y el asesinato de Yekutiel en 1040, Avicebrón tuvo que buscar nuevos mecenas. En Granada encontró la protección del poderoso Samuel ha-Nagid, visir de Badis ibn Habus. Allí se encargó de la educación de su hijo Yosef durante unos años, hasta que las diferencias personales le hicieron regresar a Zaragoza. El enfrentamiento con sus correligionarios concluyó con su expulsión en 1045.

La última etapa de su vida la pasó en Valencia, al amparo de Nissim ben Jacob ibn Shanin. Allí sufrió un paulatino estado de debilidad física hasta su fallecimiento en 1560.

Avicebrón es el paradigma literario de la "España de las Tres Culturas", una convivencia de las religiones cristiana, judía y musulmana en la geografía peninsular de la Edad Media, permitiendo la conexión cultural entre ellas y su difusión mediante las traducciones en los tres idiomas latín, hebreo y árabe.

El pensamiento filosófico de Avicebrón se configura a partir del Neoplatonismo de Filón y de Plotino, de la Escuela de Abenmasarra, de las obras teológicas de Aristóteles, la teología árabe y el monoteísmo y moralismo judío-bíblicos.

Fue autor de numerosos panegíricos y elegías, pero también cultivó la sátira y el autoelogio, géneros habituales entre los poetas árabes de su tiempo, pero no entre los hebreos. Alternó la producción lírica con la filosófica y cosmogónica. Sus proverbios y máximas eran citados de vez en cuando bajo su nombre latinizado de Avicebrón.



ESTATUA DE AVICEBRÓN EN MÁLAGA


Su poesía religiosa es de carácter neoplatónico y místico, ensalzando la fusión del alma humana con lo infinito y la unión mística con Dios, muchas de las cuales han pasado al ritual de los judíos sefardíes. A este género innovó nuevas formas métricas, introduciendo en hebreo la variedad de metros árabes. Por su aportación a la lírica medieval, Avicebrón tiene una importancia capital en la literatura medieval hispánica, creando un novedoso modelo de escribir poesía que fue imitado por los literatos sefarditas.

La principal obra lírica en este sentido es el extenso poema místico Corona real, escrito en hebreo Keter Malkut y traducido al árabe Mekor Hayyim, en el que resumió de forma lírica su pensamiento teológico. Se trata de una especie de ascenso progresivo hacia las cimas de lo divino, que supone una síntesis entre las creencias tradicionales judías (Salmos) y la metafísica neoplatónica, con grandes aportaciones de astronomía árabe. En este lírico itinerario hacia Dios, efectuó una impresionante reflexión filosófica de la grandeza y poder de Dios al contemplar su universo creado, pero lamentada el déficit moral del ser creado humano.

Para llegar a este modelo lírico, Avicebrón partió de formas clásicas, que utilizó a los dieciséis años cuando escribió su primera obra El collar, Anaq. Es un elogio a la lengua hebrea, considerada como la única digna para la elaboración de poesía.

La Selección de perlas es una colección de sentencias morales, escrito en hebreo Azharot, y traducido al árabe Mukhtar al-Giawahir. Utilizó una forma métrica clásica de la lírica sefardí conocida como piyut, popularizándose estos versos hasta la actualidad de tal manera que son cantados por la comunidad hebrea en diversas ceremonias.

La poesía secular de Avicebrón fue más innovadora que la religiosa, debido a que incorporó estrofas de origen árabe, hasta entonces no utilizadas en poesía hebrea, con la consiguiente originalidad. Esto hizo en uno de los más bellos versos de la cultura sefardí Bi-Ymei Yekuti'el Asher Nigmaru, dedicado al asesinato Yekuthiel, su mecenas en Zaragoza:
Fíjate en el sol al atardecer, rojo como revestido de un velo de púrpura; va destapando los costados del norte y el sur, mientras cubre de escarlata el poniente; abandona desnuda a la tierra al buscar en la sombra de la noche albergue y cobijo; en ese momento el cielo se oscurece, como si se cubriera de saco por la muerte de Yekutiel.

Además cultivó la poesía homoerótica, sobre el amor, la belleza, los placeres, etc; habitual entre los poetas judíos y musulmanes coetáneos de Al-Ándalus.

El tratado El perfeccionamiento de las cualidades del alma, escrito en lengua árabe Kitab Islah al-akhlaq, es de carácter ético y moral, pero de orientación ascética.

La otra gran obra de Avicebrón es el tratado Libro de la corrección de los caracteres, escrito en 1045 en lengua árabe con el título Tiqqun Middot ha-Nefes, y un siglo más tarde fue traducido al hebreo Tikkun Middot ha-Nefesh. Es un tratado que establece un sistema ético y moral para el comportamiento del hombre.

También ha recaído la autoría sobre Avicebrón del Sefer Al ha-Nefesh (conocido a partir de su traducción latina, Liber de anima) y de la colección de Mihvar Peninim.



ESTATUA DE AVICEBRÓN EN ISRAEL


Pero la principal obra filosófica de Avicebrón es el tratado neoplatónico La fuente de la vida, escrito en árabe como Yanbu´ al-hayat, traducido al hebreo como Meqôr hayyîm y al latín como Fons vitae en 1150. Fue concebido en forma de diálogo entre el maestro y el discípulo, sobre el origen y la constitución de los seres. Basada en Salmos XXXVI, está dividida en cinco tratados:
1. explicación inicial de las nociones de forma y materia universal
2. descripción de la materia espiritual subyacente bajo las formas corporales
3. demostración de la existencia de las sustancias simples
4. análisis de las formas y materias de las sustancias simples
5. análisis de las formas y materias universales que existen en sí mismas

Fuente de la vida fue in intento de adaptar las ideas platónicas a la tradición filosófica hebrea. A pesar de su identidad judía, tuvo más repercusión en las culturas islámica y cristiana que en la hebrea, lo que explica que los escolásticos creyeran durante siglos que su autor fuese un filósofo árabe. Es significativo que no contenga referencias textuales ni a la Biblia cristiana ni al Pentateuco y el Talmud judíos, pero son perceptibles las influencias de la religión hebrea, del Aristotelismo y del Neoplatonismo.

Su mérito está basado en ser la primera obra que expuso de forma sistemática la doctrina del Neoplatonismo en la Europa medieval. Fue traducida al latín por Juan Hispalense y Domingo Gundisalvo, dos reputados traductores de la Escuela de Toledo. Desde entonces, esta obra ejerció una notable influencia sobre la Escolástica cristiana medieval y en pensadores como Guillermo de Auvernia, Alejandro de Hales, San Buenaventura y Juan Duns Scoto, quien tenía en el pensamiento de Avicebrón uno de sus principales referentes de conocimiento. Por el contrario, la escuela dominicana, hegemónica en la Escolástica con Alberto Magno y Tomás de Aquino como máximos exponentes, fue crítica con el Neoplatonismo de esta obra. Por eso, el pensamiento neoplatónico de Avicebrón fue eje de debates entre los franciscanos platónicos y los dominicos aristotélicos durante la Baja Edad Media. Durante la Edad Moderna, también ejerció influencia en el Panteísmo de escritores como Giordano Bruno, Benito Spinoza y Jourdain.

Su cosmovisión está influenciada por el Emanantismo de Plotino. Partía del concepto de materia universalis: la materia universal es el substrato de todo lo que existe en el universo. Esta idea es la aportación más original de la filosofía de Avicebrón, lo que explica que Ernst Bloch le haya incluido en lo que él llama “izquierda hegeliana”. Pero la materia universal concebida por el filósofo hispanojudío no se limita al mundo físico (substancias corpóreas), sino que incluye también la existencia espiritual (substancias simples). La materia spiritualis sirve de eslabón entre la substancia divina y la substancia física. Esta otra idea está muy próxima al concepto de “materia noética” o “materia divina” de Plotino.

Por tanto, la universalidad de la materia se puede reducir a tres categorías: substancia primera, materia y forma, mundo físico; abarcando desde las más altas formas de la espiritualidad a los más bajos límites del mundo terrenal. Pero cuanto más se aleja la materia de su primer origen, menos espiritual es.

La metafísica de Avicebrón sostiene que Dios es la factor primus (primera realidad) del universo, es simplicidad y unidad absoluta y posee forma de ser humano. De él derivan los factor factus (resto de los seres), que son múltiples y compuestos, por creatio ex nihilo (creación de la nada). La materia y la forma son los elementos creados por Dios desde la eternidad, externo a su ser.

La materia es pura posibilidad, divisible y múltiple, subsistente por sí, y tiene la función de sostener las formas; la forma, por el contrario, subsiste en la materia, y tiene la función de dar a las cosas su propio ser y de perfeccionar su esencia. Por tanto, la materia es el género que comparten los seres, la forma es el principio de diferenciación entre todos ellos. Los seres están definidos como materia dotada de forma (materia informada), y ordenados según una escala de nivel de perfección (distancia con respecto a Dios).