LibrePensamiento. Cómo no dejarse engañar, por Alonso Barán

 


Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar
Alonso Barán, Editorial Diálogo S.L., Madrid (2016), Ensayo, 100 páginas en español, 12,35€

La presente obra busca proporcionar al lector los elementos que necesita para desenmascarar las técnicas de manipulación ideadas para dirigir nuestra mente y nuestra libertad de elección. Con un estilo ameno y mordaz, se desvelan los mecanismos que usan quienes aspiran o detentan el poder para conseguir sus objetivos a costa de la ciudadanía.

Este ensayo es un recorrido a través de la psicología social, la filosofía y la antropología cultural como fundamentos para tener un pensamiento creativo y libre. Descubrir cómo opera el poder y cómo direcciona nuestro pensamiento se pone al alcance de cualquier lector, con independencia de su grado de formación, para que pueda pensar con libertad.

En Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar, queda patente la motivación de Alonso Barán como intelectual que quiere encontrar soluciones a los problemas que se enfrenta nuestra sociedad. En tono irónico y con una dinámica propuesta de ideas, este ensayo pone de relieve la forma de pensar del autor: un revelador análisis que reúne conocimientos de varias disciplinas académicas para conformar un punto de vista refrescante y diferente.

Alonso Barán es escritor, filósofo y guionista. Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación. En 2015, publicó en la Editorial Divalentis su primera novela El azar no se llora, en estilo thriller psicológico. España Ilustrada también pudo presentar esta novela con especial dedicación.
 
 


Entrevista por España Ilustrada
 
1. ¿Qué van a poder aprender los lectores de tu libro?
 
Aprenderán sobre los procesos psicológicos que permiten que sean manipulados, cómo se usan las utopías y los códigos morales para dirigir su comportamiento y porqué pueden hacerlo, cómo funciona el poder y se legitima, porqué psicológicamente preferimos una ideología u otra y cómo se usa esto para dirigir el pensamiento, cómo se usa el lenguaje para dirigir nuestro pensamiento apelando a nuestras emociones, cómo manipulan los medios de comunicación.
 
2. En un capítulo comparas la democracia con la religión. ¿De verdad lo ves así?
 
Pues sí. Para la mente humana es lo mismo creer en una idea de un dios abstracto que está en todas partes o una idea abstracta como la democracia. Nietzsche dijo que al morir Dios ese vacío trascendental que dejaba en la mente humana podía ser llenado con cualquier idea. Yo creo que se ha llenado con la idea de democracia. Si nos fijamos la democracia funciona como la religión: tiene sus rituales (como las elecciones y los mítines), sus "mesías", sus sacerdotes (los políticos que interceden entre nosotros y el dios-democracia), fanatiza a la gente en torno a sus partidos, sus herejes (quienes no votan o piensan diferente a nuestras ideas políticas) se hacen cruzadas para imponerla a otros regímenes…, por supuesto todo esto no es una opinión, sino que lo argumento basándome en antropología cultural y filosofía de la religión.


3. ¿Qué es la teoría de justificación del sistema de la que hablas en tu libro?

Es el proceso psico-social por el que nos adherimos a una ideología u otra. En psicología social la Teoría de justificación del sistema establece que los seres humanos tenemos tres necesidades: sentirnos valiosos, sentir que pertenecemos a un grupo valioso y sentir que formamos parte de un sistema justo.

Cuando no están satisfechas estas necesidades, queremos que el sistema cambie. Y cuando lo están no queremos que cambie. Lo vemos a ambos lados de sistemas ideológicos: los que se basan en un sistema marxista, y disfrutan de las prebendas del Estado intervencionista, no quieren ni oír hablar de la libre competencia. Y quienes demandan libertad individual en vez de igualdad, quieren que el sistema cambie.

En un sistema liberal ocurre lo mismo: quienes gozan de beneficios por el libre mercado no quieren que cambie el sistema por uno intervencionista que afecte a su estatus.

Lo que ocurre es que los discursos políticos se usan para estimular el proceso psico-social descrito dependiendo de a quién vaya dirigido: si diriges el discurso a personas satisfechas con el sistema, utilizarás el miedo a que puedan cambiar las cosas y empeoren. Si te diriges a personas insatisfechas, tus palabras incentivarán la esperanza: la necesidad de que las cosas muten de forma que el sistema sea más justo y el individuo se sienta valioso. En ambos casos se apela a emociones básicas, a la irracionalidad.
 
 


Párrafos de Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar


El lenguaje y el pensamiento van unidos. Cuanto más complejo sea nuestro lenguaje más rico será nuestro pensar. Podemos ilustrar esto refiriéndonos a los experimentos con chimpancés y gorilas a los que se les enseñó la lengua de los signos. El primer chimpancé que aprendió el lenguaje de los signos fue una hembra llamada Washoe, que consiguió aprender un vocabulario de 132 signos que representaban palabras. Cuando llegó a los dos años de edad, Washoe combinaba hasta cinco signos en frases del tipo "tú, a mí, sacar fuera, deprisa". Adquirir el lenguaje permitió a Washoe desarrollar rasgos humanos como mentir, maldecir, bromear o intentar enseñar el lenguaje a otros chimpancés. Como podemos ver, gracias a Washoe, el pensamiento se potencia gracias al lenguaje. Los eslóganes políticos pretenden que no pensemos más que en una idea, lo cual para nuestra mente es como si Washoe regresara al estado de analfabetismo. Este es el peligro de fundamentar nuestro pensamiento en eslóganes políticos: unas pocas ideas que dirigen nuestra mente y consiguen que el interés de una clase dominante tenga el aspecto de pensamiento universal.

Tras tantas, espero, aportaciones al librepensamiento, no se nos puede quedar la pregunta en el tintero: ¿cómo podemos saber si nos miente un político? La cosa se complica más cuando se trata de políticos embusteros que despliegan todas las técnicas de manipulación del pensamiento que hemos visto anteriormente. En este caso, para atravesar la armadura de sus mentiras, podemos utilizar un arma blanca: la navaja de Ockham.

El individuo se culturiza socialmente y, aunque utilizamos la cultura de manera creativa, pues no somos zombis aquiescentes a todo lo que las normas culturales reglamenten, hay que tener en cuenta que el sentimiento grupal innato en el ser humano nos impulsa a buscar la aprobación de los demás. Esta instintiva necesidad de pertenecer a un grupo hace que, para ser aceptados, adecuemos nuestros comportamientos y opiniones a los del grupo.





Video de Navarra TV

Video en YouTube de la entrevista realizada a Alonso Barán por Navarra Televisión, ofrecida el 2 de julio en el programa Implicados.



 
Video de Alacantí TV
 
Video en YouTube de la entrevista realizada a Alonso Barán por Alacantí TV.

 

Índice de materias en Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar
 
Introducción: La necesidad del pensamiento libre
 
1. Presupuestos sociales
         1.1 Cultura
         1.2 Ideología y sus formas
         1.3 Teoría de la justificación del Sistema
         1.4 Moral
                   a. Moral y Religión
                   b. Religión y Política
 
2. Pensamiento colectivo
         2.1 Conducta colectiva
         2.2 Movimiento social
         2.3 Mecanismo del condicionamiento
                   a. Uso del lenguaje para manipular la mente
                   b. Utopía al servicio del poder
         2.4 Poder
 
3. Medios de comunicación de masas
         3.1 Medios de comunicación
         3.2 Redes sociales virtuales
 
4. Demagogia
 
5. Conclusiones



Blogs y Redes Sociales relacionadas con Alonso Barán

 
 

 
 
 
 
 

Éxtasis místico de Santa Teresa de Jesús


Fue la mística más importante de jamás haya existido. Está considerada como una de las primeras mujeres con un pensamiento feminista. Los votos de pobreza y de castidad lo pudo superar, pero el de obediencia jamás. Armada de valor, luchó en un mundo estancado por las creencias más obsoletas para extender su fe y luchar contra los prejuicios de una época a la que se adelantó.



SANTA TERESA DE ÁVILA, POR FRANÇOIS GÉRARD


Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Goterrendura, Ávila, en 1515. Provenía de una familia de judíos conversos por parte paterna, dedicada al comercio, formada por once hermanos de los cuales tres eran mujeres, incluida Teresa, y ocho varones. Cuando contaba con solo 13 años de edad, falleció su madre Beatriz de Ahumada. Desde entonces, pasó a convivir con su tío y primos, refugiándose en la lectura, un hábito que se convirtió en obsesión para toda su vida. La lectura de libros se convirtió en el eje central de la vida de Teresa hasta el punto que lo empleó como metáfora para describir su experiencia íntima de Dios.

A los 17 años, ingresó en el monasterio de Santa María de Gracia de Ávila por orden de su padre, iniciando una vida monacal que duró poco tiempo. Una dolencia súbita la hizo retornar a casa de su tío, quien le procuraba lecturas piadosas de Francisco de Osuna, San Gregorio, San Agustín, San Jerónimo, o Fray Pedro de Alcántara.

Debido a estas lecturas religiosas y dolencias físicas, fue adquiriendo unos sentimientos más existenciales y unas ideas sobre la salvación eterna. Fue tomando conciencia de "la vanidad del mundo, y cómo acababa en breve, y a temer, si me hubiera muerto, cómo me iba al infierno".



CONVENTO DE SAN JOSÉ DE ÁVILA


A los 21 años decidió entrar en el convento carmelita de la Encarnación de Ávila, aunque con muchas dudas en su ánimo, ya que "aunque no acaba mi voluntad de inclinarse a ser monja, vi que era el mejor y más seguro estado".
"Aquel día, al abandonar mi hogar sentía tan terrible angustia, que llegué a pensar que la agonía y la muerte no podían ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en mí para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos."
Aun amaba más a su familia que a la divinidad, como ella misma reconocía. Sin embargo, nuevas crisis de salud, acompañadas de trastornos de conciencia, la sumergieron en un estado de desorden, cuajado de desesperación e incertidumbre. Por ello, la búsqueda de sentido a lo que estaba padeciendo resultó un empeño incesante para el que contactó con diferentes religiosos, teólogos y confesores.

Un primer episodio dramático sucedió al iniciar su vida conventual, donde "comenzaron a crecer los desmayos, y dióme un mal de corazón tan grandísimo que ponía espanto a quien lo veía, y otros muchos males juntos. Y así pasé el primer año con harto mala salud".

Continuó con mala salud en los siguientes años. En el tercero, un grave paroxismo la dejó sin sentido cuatro días. Se le administró la extremaunción, se oficializó el entierro, y durante los credos de su inmediato final, puso superar su adversidad de forma espontánea:
"La lengua hecha pedazos de mordida, la garganta de no haber pasado nada y de la gran flaqueza que me ahogaba, que aún el agua no podía pasar; todo me parecía estar descoyuntado; con grandísimo desatino en la cabeza; toda encogida, hecha un ovillo, sin poderme menear, ni pie, ni nano, ni cabeza, más que si estuviera muerta, si no me meneaban; sólo un dedo me parece me podía menear de la mano derecha."

EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA, POR GIAN LORENZO BERNINI


Durante cuatro años estuvo paralítica, atendida en la enfermería del convento hasta recuperar la movilidad "cuando comencé a andar a gatas alababa a Dios". Parece muy claro que la enfermedad que la paralizó fue la meningitis, y que es muy probable que también sufriera epilepsia.

En 1554, a los 40 años, Teresa experimentó su vivencia definitiva cuando sintió la plena presencia de Dios ante la figura de un Cristo llagado que estaba depositado temporalmente en el oratorio:
"... en mirándola, toda me turbé de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que habría agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, arrojome ante él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle… Paréceme que le dije entonces que no me había de levantar de allí hasta que hiciese lo que le suplicaba. Creo cierto me aprovechó, porque fui mejorando mucho desde entonces."
Desde aquel momento, todas sus dudas acumuladas se convirtieron en certezas, porque había sabido que tenía a Dios de su lado. Sus ambigüedades y desesperanzas se desvanecieron y las siguientes visiones místicas realimentaron su pensamiento religioso. La iluminación espiritual concedió Teresa una claridad de ideas y sentimientos sin precedentes.



SANTA TERESA EN LA COCINA, POR FRANCISCO RICCI


Dotada de una profunda espiritualidad y, a la vez, de una férrea voluntad, su vida y su obra constituyen una síntesis armónica entre meditación y acción, entre ensimismamiento y actividad externa. Es por ello que haya dejado un gran testimonio escrito de su reflexión interior a la vez que tuvo una intensa actividad. Fundó su propia orden, las Carmelitas descalzas, luchó por los derechos de las mujeres como nadie lo había hecho antes, y abrió hasta 17 conventos para monjas y frailes por toda la Corona de Castilla: Ávila, Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Segovia, Salamanca, Alba de Tormes, Beas de Segura, Sevilla, Caravaca, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria, Granada y Burgos.

Era capaz de dar lecciones a los hombres y dejarlos callados. Esto no se toleraba a la mayor parte de las mujeres de su tiempo. Más que rebelde, lo que le pasaba es que no encontraba concordancia entre lo que unos de decían y lo que ella sentía. Durante un tiempo, hizo todo lo que pudo para conciliar ambos polos opuestos y obedecer, hasta que llegó un momento que dijo:
"No, no, no… Lo que a mí me va a hacer feliz, sin duda, no puede ser malo, tiene que venir de Dios, y los que están equivocados son los demás."
En el contexto histórico de su tiempo, su trayectoria vital coincide con la aparición del Protestantismo, corriente reformista del Cristianismo en la que ella observó como una gran amenaza para la fe católica. Su respuesta al desafío de Lutero y Calvino fue la autentificación y reforma de la vida religiosa en España, de la que dejó constancia escrita en el Libro de las Fundaciones.


CAMINO DE PERFECCIÓN, POR TERESA DE JESÚS


Teresa era una mujer enérgica que aportó por una renovada religiosidad femenina, equiparable en intensidad y profundidad de espíritu a la masculina. Porque Teresa actuaba sin complejos ante los hombres de Iglesia. En una primera redacción de su gran obra Camino de Perfección escribió: "como son hijos de Adán y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa". En su Libro de la Vida, añadió: "Basta ser mujer para caérseme las alas." Pero ella misma siempre levantaba el vuelo.

Uno de los rasgos del pensamiento teresiano es su sencillez y su manera directa de expresar sus ideas y sentimientos, por ello resultó ser tan influyente y eficaz, calando más hondo que muchas obras universales que utilizan un lenguaje más retórico. Como escribió el filósofo Henri Bergson en su obra Les deux sources de la moral et de la religión, la santa no buscó a Dios por medio del concepto, sino a través del instinto, de sus visiones y éxtasis. Así lo explicó en su Castillo interior que para "subir a las moradas que deseamos, no está la cosa en pensar muchos, sino en amar mucho, y ainsi llo que más os despertare a amar, eso haced".

Teresa consiguió describir con total sencillez la abstracción de sus visiones de Dios, convirtiendo su palabra en pura magia, aun cuando empleaba la jerga más popular. Así escribió en sus Cartas Moradas:
"Un sentimiento de la presencia de Dios que en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí, o yo toda engolfada en él."

VISIÓN DE SANTA TERESA DEL ESPÍRITU SANTO, POR PETER PAUL RUBENS


No escribió para deslumbrar a un público ilustre, sino para hacer partícipe a cualquier persona del mundo, de ahí que su discurso sea asequible a cualquiera de sus lectores. Este sentido de la comunicación está en relación a su personalidad, refiriéndose a sí misma con frecuencia pero no para ponerse en escena, sino para demostrar su nula autoestima. Así, en una de sus Moradas escribió: "Humildad es andar en verdad."

La descripción de su éxtasis místico ha inspirado a artistas y pensadores:
"Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto."
Sabía que estaba caminando por un terreno peligroso cuando convertía a Dios en su amante, viviéndolo con semejante pasión. Ante la amenaza de la Santa Inquisición, se disculpaba advirtiendo que escribía por recomendación de sus confesores y otros ilustres eclesiásticos, más que por pura vocación. Esta coartada también fue puesta en práctica por otros amigos suyos que la protegen, como fue el caso del también escritor místico fray Luis de León quien redactó la carta-dedicatoria para la primera edición de las obras teresianas que él preparó en 1588:
"Que lo que algunos dice, ser inconveniente, que la santa madre misma escriba sus revelaciones de sí, para lo que toca a ella, y a su humildad, y modestia, no lo es, porque las escribió mandada, y forzada."
Pero tan solo se trataba de una falsa justificación para evitar sospechas, porque la carmelita de Ávila practicó la escritura como quien empuña un puñal. Inmersa en un mundo eclesiástico donde las religiosas tenían prohibido predicar, Teresa encontró en la escritura el medio para expresar sus ideas a todos aquellos que estaban dispuestos a compartir. Escribió mediante carta a reyes y nobles, solicitó mecenazgos y consejos, y compró y vendió bienes para financiar sus fundaciones.



TERESA DE JESÚS EN EL VIDEO-CLIP ALEJANDROPOR LADY GAGA 


Su destreza en la escritura le recompensó con una abundante obra literaria que desarrolló en las dos últimas décadas de su vida: Libro de la Vida, Camino de Perfección, Meditaciones sobre los Cantares, Las Moradas del Castillo Interior, Exclamaciones, Fundaciones, Visita de Descalzas, constituciones para sus monjas, varias poesías, medio millar de cartas y 66 cuentas de conciencia para sus confesores.

A pesar de actuar con prudencia y ganarse la amistad de nobles y eclesiásticos, la amenaza de la Inquisición siempre estuvo rondando alrededor suya. En el Libro de la Vida expuso esa apurada situación al expresar que "iban a mí con mucho miedo a decirme que andaban los tiempos recios y que podría ser me levantasen algo y fuesen a los inquisidores". Y, tal y como escribió, discurrían tiempos recios en los que, a juicio de la Iglesia, lo diabólico podía confundirse fácilmente con lo divino. Conocía aquellos seductores disfraces que adoptaba el maligno, porque "en estos tiempos habían acaecido grandes ilusiones en mujeres y engaños que las habían hecho el demonio, comencé a temer".

En sus Conceptos de Amor de DiosTeresa dejó bien claro que era una enamorada de Dios, al cual lo entendía como el amante supremo, no como un Dios justiciero y vengativo, sino más humano y cercano. Creía en un Dios mucho más contemporáneo. Para ella el ideal de divinidad era el de felicidad, de autosatisfacción, y de plenitud.

Finalmente, en 1575, fue interrogada por el Tribunal inquisitorial, ante la denuncia de una monja expulsada de un convento sevillano. Estuvo a punto de ser condenada, librándose de la prisión debido a la escasa validez del testimonio acusador que la definía como "alumbrada". Pero desde entonces, la supervisión de sus escritos y actividades por el Santo Oficio fue muy estrecha. El general de su orden mandó su reclusión en un convento de su elección, pudiendo recuperar su libertad cuando en 1580 el papa Gregorio XIII distribuyó a los carmelitas en provincias separadas.

Dos años después, en 1582, fallecía la carmelita Teresa de Ávila durante su visita a Alba de Tormes por consejo del provincial de su orden. Murió dando gracias a Dios porque moría sufriendo:
"Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero."
En una sociedad con una mentalidad que asociaba el sufrimiento con la santidad, para ella fue un alivio porque sabía que marchaba por el buen camino. Siempre supo que el sufrimiento era el medio para llegar a Dios:
"En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo."

CAMPAÑA DE OLIVIERO TOSCANI PARA BENNETON

Ciencia teológica Miguel de Servet


Miguel de Servet fue un destacado representante del erasmismo científico y una de las personalidades más relevantes de la España de la primera mitad del siglo XVI. Considerado un genio como teólogo y como científico pero a su vez fue un enorme humanista que aplicó en sus trabajos la tolerancia con los demás por pensar diferente de él.

Sus ideas y trabajos recibieron una destacada crítica en las controversias religiosas de aquella época debido a la dura confrontación que ejerció contra las reformas calvinista y luterana y contra la ortodoxia católico-romana.

En el ámbito científico de la medicina destacó por el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, pasando a ser una de las personalidades más ilustres de la Humanidad.


RETRATO DE MIGUEL DE SERVET


Nació en Villanueva de Sigena (Huesca) en 1511, procedente de una familia ilustre. Estudió en Zaragoza y Barcelona, donde estudió latín, griego y hebreo y llegando a discípulo protegido de fray Juan de Quintana, futuro confesor y consejero de Carlos V. Continuó su formación en Toulouse estudiando Derecho. La influencia que recibió del ambiente reformista francés y la lectura de la Biblia definió un pensamiento libre y rebelde, un interés hacia la teología que marcarían con profundidad sus retos teológicos y científicos.

Durante un viaje con Juan de Quintana por Italia, Alemania, Suiza y Francia, entabló debates con teólogos católicos y protestantes, e incluso conoció a Calvino, quien más tarde se convertiría en su enemigo mortal. Conoció a los principales líderes de la Reforma, entre ellos a Philipp Melanchthom y a Martin Brucer.

En 1531 y 1532 publicó sus obras juveniles De Trinitatis errobus libri septem (De los errores acerca de la Trinidad),  Dialogorum de Trinitate libri duo(Diálogos sobre la Trinidad) y De iustitia regni Christi capitula quattour (De la Justicia del reino de Dios), en las que exponía sus ideas anti-trinitarias. Argumentaba que eran falsas las enseñanzas cristianas sobre las tres personas en un solo Dios, y que no tenían ningún fundamento bíblico. La Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) no tiene ninguna base bíblica y que el concepto trinitario se incorporó posteriormente por subjetividades filosóficas. Negaba que el Hijo sea eterno y postula que el Espíritu Santo sólo sea una manifestación del propio Dios.


Aquella hipótesis constituyó un escándalo internacional que desencadenó su acusación por hereje. El libro fue prohibido incluso en algunas ciudades que se encontraban bajo el influjo reformista.



ESTATUA EN EL HOSPITAL MIGUEL DE SERVET DE ZARAGOZA


Servet pudo esquivar su detención adoptando el seudónimo de Michel de Villeneuve mientras trabajaba como corrector en una casa editorial de Lyon, propiedad de los hermanos Trechsel. Entre sus trabajos destacó una revisión de la Geografía de Tolomeo, que contenía  cincuenta mapas, con un resumen estadístico y un comentario sobre los pueblos, el clima y los productos de cada zona. En este libro, Servet hizo observaciones sobre los diferentes pueblos de Europa y comentarios comparando a los españoles con los franceses. Siglos más tarde el gran geógrafo Eliseo Reclús quedó tan impresionado por el resultado de esta Geografía que consideró al Servet como el verdadero fundador de la Etnografía y la Geografía Comparada.

En esta ciudad francesa, Lyon, estudió Medicina bajo la supervisión del médico y humanista Symphorien Champier, pero tuvo que matricularse en la Facultad de Medicina de París en 1537. Allí publicó su primer trabajo médico, un ensayo sobre el valor medicinal de los jarabes, basados en los escritos de Galeno, la auctoritas clásica.

Al año siguiente, por la publicación de su obra Syruparum universa ratio, en la que atacaba con dureza a la medicina tradicional, las autoridades eclesiásticas de la facultad se querellaron contra él.

En 1541 se instaló en la ciudad de Vienne, protegido por el obispo Paulmier. Allí vivió durante 12 años ejerciendo como médico y escribiendo su pensamiento teológico. Desde 1545, comenzó una correspondencia con el líder de la Reforma en Ginebra, Juan Calvino, con la intención de confrontar opiniones, evolucionando desde un educado intercambio de puntos de vista hacia una actitud más agresiva. Cuando Calvino le envió un ejemplar de su famosa obra, Institutio (Instituciones), Servet se lo devolvió junto con algunas anotaciones críticas y comentarios sobre la doctrina de la Santísima Trinidad. Calvino se enfadó enormemente y, de hecho, le amenazó que de venir a Ginebra no saldría vivo.


CASA NATAL DE SERVET EN VILLANUEVA DE SIGENA (HUESCA)


Finalmente, en 1553, Servet publicó en Vienne obra principal Christianismi Restitutio (La restauración de la Cristiandad). Era un grueso volumen de más de setecientas páginas en octavo. En la actualidad, los eruditos recuerdan esta obra porque contiene, entre las páginas 169 y 171, en el libro V, el primer discurso publicado en Europa modificando las viejas opiniones sobre la circulación pulmonar en la sangre.

Previamente los médicos habían mantenido las creencias del mítico médico Galeno, del siglo II, según el cual la oxigenación de la sangre tenía lugar en el corazón. Galeno sostenía que la sangre llegaba a la parte derecha del corazón y, a través de unos poros invisibles que había en el septum cardíaco, pasaba a la parte izquierda del corazón, donde se mezclaba con el aire para generar el espíritu que luego se distribuía por todo el cuerpo. Ibn Nafis, un médico árabe de Egipto, en el siglo XIII, fue el primero en sugerir que esta opinión era errónea, pero sus escritos no se conocían en Occidente. En el mismo sentido, nadie prestó atención a las opiniones de Servet sobre la circulación pulmonar de la sangre hasta cien años después.

Servet defendía que la circulación de la sangre, realizada mediante la eliminación de gases nocivos y la infusión de aire, acontecía en los pulmones. Sugería que la sangre fluye desde una parte del corazón a la otra a través de los pulmones, y no a través de la pared que separaba los ventrículos.

El espíritu vital se genera en los pulmones de una mezcla de aire inspirado y de sangre sutil elaborada que el ventrículo derecho del corazón transmite al izquierdo. Sin embargo, esa comunicación no se hace a través de la pared media del corazón, como se cree corrientemente, sino que por medio de un magno artificio la sangre sutil es impulsada hacia delante desde el ventrículo derecho por un largo circuito a través de los pulmones. Por ellos es elaborada, se convierte en roja y clara y es conducida desde la arteria pulmonar hasta la vena pulmonar.

Después, en la vena pulmonar se mezcla con el aire inspirado y a través de la expiración se purifica de los vapores contaminados. Del mismo modo se envía desde los pulmones al corazón no solo aire, sino aire mezclado con sangre a través de la vena pulmonar. Por tanto, la mezcla tiene lugar en los pulmones. El color rojo le es dado a la sangre en los pulmones, y no en el corazón.

Así es como explicó su teoría de la doble circulación de la sangre. Aunque no tuvo ninguna consecuencia práctica en su momento, ya que era una obra más teológica que científica, disfruta el honor de ser el primer europeo en descubrir este hallazgo. La fama se la llevó su contemporáneo Realdo Colombo, médico nacido en Cremona y profesor en la Universidad de Padua, cuyas investigaciones de anatomía allanaron el camino directamente para una demostración práctica realizada en el siglo XVII por el médico inglés William Harvey.

Pero el mérito del descubrimiento de la circulación menor de la sangre fue reconocida por el inglés W. Wotton en su libro Reflexions upon ancien and modern learning(1694) y por Benito Feijóo medio siglo después en sus Cartas eruditas.


COMENTARIO SOBRE ANATOMÍA DEL CANON DE AVICENA,
DE IBN AN-NAFIS, SIGLO XVIII


Las tesis serventianas fueron denunciadas por teólogos católicos, calvinistas y protestantes, y Calvino ordenó su detención al inquisidor de Lyon. Fue apresado en Ginebra en agosto de 1553, juzgado por un Pequeño Consejo de la ciudad, y condenado por hereje a morir en la hoguera en octubre del mismo año.

El aberrante crimen de Calvino convirtió al humanista español en un mártir por la libertad y levantó una ola de protestas en toda Europa. Para defenderse las acusaciones, Calvino publicó en 1554 su Defensio contra "los prodigiosos errores del español Servet". Pero la ejecución de Servet sirvió para dar impulso a los partidarios de la libertad de pensamiento y de opinión.

Aunque Miguel de Servet estuvo fascinado por la medicina, su objetivo principal fue religioso y teológico: realizar una nueva y radical Reforma del Cristianismo, llegando más allá de lo que pretendían Lutero y Calvino. Aunque tuvo un pensamiento original y particular, también estuvo influenciando por el panteísmo místico y neoplatónico, muy típicos del Renacimiento.

Su atención a la cuestión de la sangre partió de la idea, muy común en su tiempo, de que el alma humana residía en la sangre, pues solo la sangre confería la vida. Pero su interés radicaba en el movimiento del alma más que el movimiento de la sangre.


ESTATUA EN LA FACULTAD DE MEDICINA Y CIENCIAS DE ZARAGOZA


Su concepción de Dios es monista y anti-trinitaria, cuyo atributo es la potencia, que a la vez es causa de su energía creadora, un concepto que volvería a definirse siglos después por Henri Bergson. Para Servet, todo lo creado es una manifestación de lo divino, nada existente está fuera de Dios, y como escribió en una de sus cartas a Calvino: "Dios está en todo, obra en todo y lo alcanza todo". Lo mismo que el cuerpo y el alma, lo divino y lo humano forman una unidad indisoluble; de ahí que el hombre contenga en sí la esencia de la deitas.

La cosmovisión serventiana constituye una divinización del hombre. Pero matizaba que aunque Dios se manifieste en todo, no deja de tener una trascendencia infinita, y por ello, es ininteligible a la razón y la experiencia humana. Servet rechazó el dogma de la Trinidad de Dios, postulando que se manifestó a través de Jesucristo como mediador entre Dios y sus seres creados. Sobre el Jesucristo histórico pensaba que tan solo fue un hombre, y no un Dios, ya que Dios no podía ser tres personas, tal y como la doctrina ortodoxa de la Trinidad mantenía. En este aspecto, citaba fuentes islámicas como judías, lo cual provocó acusaciones de que era pro-judío o de origen judío.

La propuesta no era simplemente herética, sino que atacaba los fundamentos de la cristiandad clásica y todos los líderes religiosos lo consideraron como una blasfemia.

Servet tenía una concepción igualitaria de la fe y la doctrina cristiana, por esos en sus obras combatió el orden jerárquico-piramidal instaurado por el Papado a partir de la transformación del Cristianismo primitivo en poder, pompa y boato. Calificó al Papa como el Anticristo, producto de Satanás, porque usurpaba la potestad de Pontífice únicamente atribuible a Jesucristo. Y desde esta visión, el modelo de fe debía ser exclusivamente personal, en ausencia de cualquier intermediario entre Dios y el creyente.

La utopía teológica del serventismo se basa en la negación de cualquier tipo de organización institucional religiosa, y en la afirmación de que cada persona es su propio sacerdote.

Era una visión anarquista del hombre cristiano con respecto a la Iglesia, que fue precedente siglos después de la ideología anarquista del hombre político con respecto al Estado. En efecto, cuando Bakunin, Proudhon, Max Stirner, y demás teóricos del anarquismo consideraron que el peor enemigo del hombre es el Estado, estaban proclamando el mismo principio de autodeterminación que Servet consideró en el ámbito religioso. 

Para Servet, la verdadera fe reside en el interior de la persona y está fuera de cualquier ceremonia eclesiástica. Anticipando las raisons du coeur evocadas por Pascal, afirmó que "la ley del corazón es la única ley de la Fe".

Los ritos son considerados como signos de un Cristianismo judaizado y falsificado, y Roma y Jerusalén como ciudades malditas. En su obra Restitutio, Servet sostuvo que el hombre debía recibir el sacramento del bautismo a los 30 años, porque a tal madurez el hombre adquiere total capacidad para pensar y actuar bajo su responsabilidad.

Al igual que Erasmo y demás humanistas de la época, Servet está a favor del libre albedrío del hombre en todas las facetas de la vida, y en contra del arbitraje del hombre por parte de Dios que defiende Lutero. Para Servet, la ley de la propia conciencia es superior a las leyes positivas vigentes en la sociedad. De este pensamiento surgió su crítica a toda forma de teocracia religiosa y tiranía política.

En su opinión, toda la Iglesia había caído en manos de Satanás tras el Concilio de Nicea del año 325 d.C. Escribió que "dos feroces plagas nos privaron de Jesucristo: la influencia de Aristóteles y la ignorancia de la lengua hebrea".

La teoría servetiana estaba basada en el testimonio de la Biblia y en la Patrística, pero también en el Corán y en la Tora. En cambio, su pensamiento es contrario al gnosticismo, al esoterismo, al Talmud y a la Cábala.

Aunque tenía una concepción cristiana Cristo-céntrica y anti-judía, sus enemigos le acusaron de judeizar e islamizar el Cristianismo, infundios que utilizaron los jueces contra él para condenarle a ser quemado vivo.

Como también hizo Ramón Llull, trazaba una relación entre Razón y Fe, y lo explicaba en frases como estas: "No puede haber verdadera Fe sin comprensión y conocimiento", "No cree bien el que entiende mal, aunque diga que cree".


RETRATO DE MIGUEL DE SERVET


Servet poseía amplios conocimientos de la cultura clásica griega, algo típico de los humanistas cultos. Estaba muy influenciado por Platón, Plotino, Porfirio, Proclo y especialmente por Filón de Alejandría. Su utopía cristiana pretendía ser una síntesis entre el Neoplatonismo y el Cristianismo Patrístico. Pero en realidad, Servet rechazaba todos y cada uno de los principios de la cristiandad clásica, tal y como los defendieron los católicos y los protestantes.

Tenía una visión religiosa, cosmogónica y antropológica de carácter afirmativo y ascendente, que trataba de destacar las fortalezas regenerativas del Cristianismo por encima de las debilidades del hombre, y por tanto, muy alejada del pesimismo de San Agustín en el que se basaban Lutero y Calvino.

Siguiendo el pensamiento clásico heleno y la filosofía renacentista, Servet interpreta el cosmos como una unidad armónica y como la encarnación concreta y real de la Razón. Para este ilustre español, el hombre es un microcosmos dentro del macrocosmos, una tesis opuesta a la imagen oscura de la teología medieval.

Anticipando a Spinoza, subraya la unidad entre materia y espíritu, razón por la cual rechaza la separación platónico-cristiana entre alma y cuerpo, uno de los motivos de su condena en Ginebra. De la misma manera, no vio contradicción alguna entre el todo y las partes, que lejos de constituir categorías antinómicas, son inconcebibles uno sin el otro. Lo singular y lo múltiple son inconcebibles uno sin el otro.

También en el aspecto del conocimiento se postula a favor de la unidad entre Razón y Fe, rechazando por ello la "doble verdad" que Averroes establece entre Filosofía y Teología, o Paltón entre lo inteligible y lo sensible.

La concepción antropológica de Servet es radicalmente positiva y difiere, por ello, del dogma del pecado original. Todo hombre, sea cristiano o no, está siempre en condiciones de hacer el Bien, que consiste en amar al prójimo y en realizar obras de caridad.

Anticipándose a la teoría moderna del progreso y de la filosofía de Hegel sobre la historia, Servet concibe el universo como una totalidad dinámica e inconclusa. En ese aspecto es un precursor de la Ilustración, como describió Francisco Sánchez-Blanco en su documental obra Michael Servets Kritik an der Trinitätslehre, publicada en 1977. El ejemplo y fin de la utopía humana es Jesucristo.

Su pensamiento estuvo en el centro de las discusiones de su tiempo, pero su persona permaneció siempre en la clandestinidad y sin respaldo social. Fue una especie de guerrillero español luchando en tierra enemiga, encarnando el espíritu rebelde que Cervantes supo hacer universal en la figura de Don Quijote.

PLACA HOMENAJE EN GINEBRA (SUIZA)

Novela Picaresca: reflejo de la crisis socio-económica del Barroco


El en el siglo XVI, la novela Picaresca introdujo un modo de novelar, siendo uno de los productos más característicos de la cultura Barroca. Pero además la novela Picaresca ha sido calificada por muchos como reflejo de nuestra filosofía, aunque su medio de expresión no sea el discurso académico sino el lengua corriente.

El trasfondo socio-económico de la crisis barroca fue una amplia decadencia, que se produjo durante el reinado de Felipe II. Siendo esta decadencia distinta en el centro respecto a la periferia, por lo que surgieron el bandolero catalán y el pícaro castellano. Ambos fueron el resultado y productos del hambre, la miseria y el desempleo, pero con una diferencia: mientras el pícaro aceptaba las condiciones como se presentaban e intentaba conseguir provecho, el bandolero protestaba.


EL TRIUNFO DE BACO (LOS BORRACHOS), POR DIEGO VELÁZQUEZ


El pícaro y la sociedad en que vivía inspiraron la novela picaresca, reflejo de una España que no logró crear una sociedad burguesa basada en el trabajo y un nuevo orden económico. Cuando terminaron las etapas de conquistas y expansión imperial, el español encontró en las actividades antisociales la salida natural para su individualismo, y los antiguos soldados engrosaron el ejército de mendigos, rufianes, valentones, tahúres, embaucadores o hidalgos hambrientos y vanidosos, en los que se inspiró la novela picaresca.

En el centro de España la pobreza del campo incitó a una huida en masa hacia las ciudades, donde se podía vivir de la caridad o encontrar oficios serviles. Se llenaron pues las ciudades de sopistas y vagabundos, y crearon el ambiente apropiado para que surgiera la figura del pícaro: generalmente un pecador arrepentido que escribe sus memorias en edad madura, con carácter moralizador. El pícaro literario es así un pretexto para evidenciar ciertas lacras sociales: un protagonista nacido en los bajos fondos de la sociedad, sin oficio determinado, criado de muchos amos, que narra su vida con desenfado. Venía a ser pues un antihéroe conexionado con la literatura de los conversos, en tiempos en los que existió cierta rebeldía popular y alzamiento moral de los siervos.

La novela moderna surgió cuando el Realismo se impuso al Idealismo de la época renacentista, y el pícaro encarnó un nuevo personaje opuesto al pastor idealizado y al héroe caballeresco. Cambiaron los gustos literarios, porque el público deseaba ver la vida como era. La novela picaresca nace pues con la naturalidad del ambiente social, espiritual y material de su época, un cambio general de vida promovido por la crisis económica, moral e intelectual que se produjo entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII. El pícaro que narra su vida impuso un punto de vista libre e individual, como si deseara una inversión social. Por eso la novela picaresca tiene una significación ideológica que supera la simple innovación estética, con disertaciones morales y relatos didácticos, con una insatisfacción e inquietud desilusionada y escéptica, con la astucia como arma de defensa. El pícaro es por eso el desposeído por excelencia, el pobre absoluto, conciencia disidente que protesta ante la injusticia, denuncia de la sociedad en que vive y expresión de su conciencia disidente. La novela picaresca es así un producto pseudoascético, y algunos escritores de novelas picarescas escribieron también escritos religiosos o morales.

El fondo filosófico de la picaresca literaria ya se había originado en la escuela cínica griega y en el Estoicismo grecorromano. De ambas concepciones asumió el Individualismo y el espíritu de resistencia, también la indiferencia por el mundo exterior y por su reputación. La picaresca fue la continuación del Estoicismo con otros medios, amoldada a la manera española de protesta, menos crítica y sufrida, pero más irónica y risueña.

La novela picaresca es la respuesta a la fachada barroca y refulgente de su tiempo y el testimonio de los bajos fondos de la vida que no aparecen en las crónicas de sociedad escritas por los historiadores y cronistas. Su protagonista no es el héroe convencional de las novelas caballerescas, pastoriles o sentimentales, sino el anti-héroe marginado y excluido social.


COMIDA DE PÍCAROS, POR DIEGO VELÁZQUEZ


Este género dio sus primeros pasos con La lozana andaluza de Francisco Delicado en 1528, donde la peripecia de una prostituta de Roma permitió justificar el arrasamiento de esta ciudad por las tropas imperiales a causa de la degradación moral en que había caído. La obra es significativa ya que su autor era un sacerdote con una pésima opinión del clero católico, que describió los vicios sociales y eclesiásticos. En un ambiente donde los primeros en prostituirse eran los papas y los reyes, cortesanos y sacerdotes, la prostituta en un sentido estricto resultaba ser una simple superviviente dotada de más sentido moral que aquellos que viven de predicar a los demás.

Posiblemente fue la aparición del La vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, en 1554, lo que produjo una mayor diversificación y dilatación del género picaresco. En ella el autor recoge la vida de Lázaro desarrollada en Salamanca y Toledo, contraponiendo al imperio de Carlos V la existencia de un pobre desdichado que sólo encuentra acomodo cuando acepta convertirse en cornudo consentido. En este panorama quedaron mal parados los clérigos que traficaban con bulas en pleno estallido de la Reforma de Martín Lutero, los que carecían de compasión hacia las necesidades del prójimo, y los hidalgos que se negaban a trabajar convencidos de su superioridad moral. 

En Lázaro de Tormes es una obra erasmiana, muy contagiada de espíritu castellano. No aparece la amargura ni el resentimiento de los pícaros posteriores, pero es sin duda la primera gran novela picaresca y más genuina porque reúne las siguientes características: 1. forma autobiográfica; 2. protagonista de baja clase social; 3. relato desde la infancia a la madurez; 4. carácter vagabundo del protagonista; y 5. hambre y necesidades como móviles vitales.
"Como la necesidad es tan gran maestra, viéndose con tanta hambre siempre, noche y día estaba pensando la manera que tendría en sustentar el vivir. Y pienso, para hallar estos negros remedios, que me era luz el hambre, pues dicen que el ingenio con ella se avisa."

EL LAZARILLO DE TORMES, POR LUIS SANTAMARÍA PIZARRO


El Guzmán de Alfarache, escrita por Mateo Alemán en 1599, es mucho más pesimista y exenta de la compasión del Lazarillo. Para él, pobreza y picaresca "salieron de la misma cantera". El pueblo hambriento es el eje central de esta novela:
"Los trabajos todos comiendo se pasan; donde la comida falta, no hay bien que llegue ni mal que no sobre, gusto que dure ni contento que asista."
Esta obra resultó extraordinaria en sus descripciones del sistema judicial y carcelario, y en la manera en que perfila el deterioro moral del protagonista. Guzmán ha sido considerado el pícaro por excelencia, satírico y moralizador, ejemplo a seguir por la doctrina contrarreformista. Mateo Alemán fue alumno del erasmista Juan de Mal-Lara, y autor de otra novela picaresca llamada ida de San Antonio de Padua.

A comienzos del siglo XVII, continuaron las publicaciones del género picaresco con notable acierto: La pícara Justina por Francisco López de Úbeda en 1605; La hija de Celestina o la ingeniosa Elena por Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo en 1612; Vida del Escudero Marcos de Obregón por Vicente Espinel en 1618; y Alonso, mozo de muchos amos por Jerónimo de Alcalá Yánez en 1626.

Uno de los grandes literatos del Siglos de Oro de las Letras españolas en abordar el género picaresco fue Francisco de Quevedo mediante la publicación de dos obras: Providencia de Dios y gobierno de Cristo e Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos. El Buscón, editado en 1626, resultó un denuncia social satírica y moralizadora, didáctica y doctrinal, conciencia religiosa de su época. La España imperial del Barroco aparecía mostrando su peor rostro, el de las bajezas y miserias que no conocían paliativo ni siquiera gracias a la acción de la Iglesia católica. Así el hambre era uno de sus peores males, que no ponían saciar el Buscón y sus compañeros: "Cenaron, y cenamos todos, y no cenó nadie."


VIEJA FRIENDO HUEVOS, POR DIEGO VELÁZQUEZ


De menor relevancia fue Alonso de Castillo Solórzano, pero de gran popularidad en su época y autor de novelas como La niña de los embustes Teresa de Manzanares, de 1632, Aventuras del Bachiller Trapaza, de 1637, y La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas, de 1642.

La novela de Luis Vélez de Guevara titulada El diablo cojuelo, de 1641, es extraordinaria, donde un ser demoníaco iría desvelando las realidades que se viven bajo los tejados de las casas de Madrid. 

también notables es la Vida y Hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor, compuesta por él mismo, escrita por Gabriel de la Vega en Amberes en 1646. Se difundió por toda la península y algunos países europeos, cerrando un ciclo precisamente cuando la España de la Contrarreforma también estaba encaminada ya de manera irreversible a perder su hegemonía. 

Paulatinamente se fue produciendo una disminución en la intensidad de los caracteres, para ir acercándose a novelas de aventuras con carácter picaresco, muy próximo a lo que luego serían novelas costumbristas.


NIÑOS COMIENDO UVAS, POR ESTEBAN MURILLO


En la novela picaresca, el relato autobiográfico en primera persona sustituyó al tratado epistemológico, y la experiencia vivida al pensamiento abstracto. El tema central de la picaresca no fue la Metafísica ni el Más Allá, sino la Física y el Aquí, no el alma sino el cuerpo. La angustia es más cotidiana y menos trascendental, y su expresión máxima es el hambre del estómago vació y no el miedo al juicio final. Pero también el morir sin haber muerto pertenece al ámbito del hambre; el Lazarillo llegó a desear la muerte para librarse de la experiencia del hambre: "Pedí a Dios muchas veces la muerte." Pero deseaba también la muerte a quienes eran responsables de su escasez material.

Lo que Carlos Marx llamó "proletario lumpen" estaba ya configurado en el Lazarillo de Tormes, en el Guzmán de Alfarache, en Marcos Obregón o en el Buscón. De hecho, la cruzada de Feuerbach y Marx contra el Idealismo de Hegel y su afirmación de que la vida pertenece ante todo la satisfacción de las necesidades materiales del hombre, no es más que la versión germana y tardía del realismo introducido por la literatura picaresca española. Pero entre ambas concepciones existe una diferencia: mientras Feuerbach y Max trataron con aspectos filosóficos y científicos, Quevedo, Mateo Alemán o Espinel relataron los hechos y las vivencias de personajes con nombres y apellidos.

Dale J.B. Randall escribió en su libro The classical Ending of Quevedo´s Buscón, de 1964, que:
"Las novelas picarescas no son más que tratados morales en los que queda reflejada la sociedad y en donde muchos pueden ver sus culpas."

El hispanista alemán Albert Schuftheiss escribió en el siglo XIX en su obra Schelmenroman der Spanier und seine Nachbildugen (La novela picaresca de los españoles y sus imitaciones):
"Lo que ha convertido las novelas picarescas en creaciones originales se debe al hecho de que por primera vez el pueblo como tal es tenido en cuenta."

La novela picaresca constituyó uno de los testimonios más representativos del Escepticismo español. Pertenece a la dimensión realista del alma española, contrapunto de su vocación de trascendencia y ensueño. En ella existía un mensaje moral inequívoco: los culpables no son aquellos desventurados que tienen que recurrir a toda clase de trampas, mentiras y emboscadas para sobrevivir, sino los poderosos y privilegiados que permiten ese estado de cosas y que no hacen nada para remediarlo.

Aunque el autor de este género no haga apología de la rebelión de los oprimidos, es una literatura subversiva y de protesta social. No necesitaron proclamas incendiarias como las de los escritores revolucionarios de los siglos XVIII y XIX, les bastaba con contar los vivido o visto. Su significado es claro: allí donde no es justa la ley, es lícito prescindir de ella, tomársela cada uno por su cuenta y actuar sin vergüenza. Así lo escribió Mateo Alemán en el Guzmán de Alfarache:
"Nunca pudieron ser amigos el hambre y la vergüenza. Sólo ten vergüenza de no hacer desvergüenza, que lo que llaman vergüenza no es sino necedad."
RINCONETE Y CORTADILLO, POR MANUEL RODRÍGUEZ DE GUZMÁN


La novela picaresca fue seguida con enorme interés no sólo en España, sino en el resto de Europa. Ha sido imitada, sin conseguir la creatividad española, por escritores europeos del nivel universal de Dickens, Balzac, Víctor Hugo, Dostoievski o Zola. 

En Francia de popularizó a partir de la publicación de Gil Blas de Santillana, cuyo autor Alain René La Sege (1668-1749) fue acusado por Voltaire de haber plagiado a los españoles, acusación a la que con otros argumentos se sumarían el padre Isla y Antonio Llorente.

En Inglaterra también tuvo mucha repercusión. Henry Fielding (1707-1754), considerado como uno de los fundadores de la novela inglesa y precursor de Charles Dickens, rompió con la narrativa edificante, puritana y sentimental de Samuel Richarson e inspirándose en la picaresca hispana, introdujo en su país la novela realista y satírica, de la que son testimonio obras como Joseph Andrew, The History of Tom James, A Foundling o Amelia. También las novelas de Tobías Smollett (1721-1771) reflejan la influencia de los picarescos hispanos en The Adventures of Roderich Randam, The Adventures of Peregrine Pickle y The Expedition of Humphry Clinker.

En Alemania la novela picaresca alcanzó una gran difusión bajo el nombre de Schelmenroman. Así pues, los Sueños de Quevedo inspiraron a Michael Moschrosh (1601-1669) para su novela Las sorprendentes y verdaderas caras de Filandro de Sittenwald. El autor alemán más importante del siglo XVII, Hans von Grimmelshausen (1625-1676), estuvo enormemente influido por Mateo Alemán, Espinel y Quevedo, cuyas obras habían sido traducidas al alemán. Su famosa novela Simplicius Simpliccisimus es fundamentalmente la versión teutónica de la picaresca hispana. De forma errónea, Albert Schulthiess definió a esta obra como "la novela picaresca por excelencia", sin comprobar que es literariamente inferior al modelo español.


EL ALMUERZO, POR DIEGO VELÁZQUEZ